Me encuentro desnudo ante mí mismo y sé que me he equivocado.

Génesis 3.

Y la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová D-os había hecho; la cual dijo a la mujer: -¿Conque D-os os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?-

Y la mujer respondió a la serpiente: -Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;

pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo D-os: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. –

Entonces la serpiente dijo a la mujer: -No moriréis; sino que sabe D-os que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como D-os, sabiendo el bien y el mal.

Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

Y oyeron la voz del Eterno, D-os que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Eterno D-os entre los árboles del huerto.

Mas El Eterno, D-os llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?

Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

 

Este conocido pasaje del Génesis puede ser una herramienta para comenzar a trabajar nuestra “Teshuvá” (arrepentimiento o respuesta). Analicemos el texto más detenidamente.

 

-Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo D-os: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. –

 

La primera interrogante que surge es:

¿Cómo sabe la mujer lo que es morir, si nunca nadie había muerto antes?

Y la segunda, es:

¿Si morir es un castigo, quiere decir que la mujer ya sabía que era algo malo?

Más aún: ¿Cómo vio la mujer que el árbol era bueno para comer cuando no sabía lo que era lo bueno y lo malo?

 

Una vez que comieron del fruto (desobedecieron al mandato divino) fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos acaso antes estaban ciegos, o se percataron que no había forma de ocultar su falta o desobediencia, estaban al desnudo ante su falta.

 

Luego viene la pregunta:

 

Mas El Eterno, D-os llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? “Aieka”

Y desde entonces la humanidad busca una respuesta “Teshuvá” a las grandes interrogantes de la vida, a las que tiene que responder desde su fuero interno, en donde cada uno nos encontramos desnudos ante nosotros mismos.

 

¿Has cuidado de ti mismo? (física y espiritualmente)

¿Te has ocupado de las personas importantes de tu vida?

¿Le debes ofrecer tus disculpas a alguien?

¿Estás aferrado a sentimientos autodestructivos?

¿Has sido financieramente responsable?

¿Cuál ha sido tu mayor debilidad?

¿Qué es lo que más lamentas?

¿Te has enojado con D-os o el destino este año? ¿aceptas tu responsabilidad?

 

Como expresa el Pirkei Avot “el día es corto, la tarea es abundante… y el tiempo se agota”.

 

 

¿Dónde estás tú?

 

Ahora, regresa con la respuesta (Tajzor vitshuva)

 

Autor:  Marcos Jalif, director ritual de Comunidad Bet El.
Fuentes: Comentario a Génesis de רסג Rabí Sadia Gaón (Said ibn Yusuf al Fayumi). Guía de los perplejos capítulo II de רמבם Rabi Moshé ben Maimon (Maimónides). Alegoría del Génesis de Philón.