Por Moisés Sheinberg

Desde los inicios del cómic, los judíos han tenido una gran influencia en esta industria, ya sea como creadores, editores, impresores, dibujantes, coloristas o escritores.

   El primer cómic que conocemos data de 1933 y fue producido por M. C. Gaines (originalmente Maxwell Ginsburg), un judío de Nueva York a quién se le ocurrió tomar las tiras cómicas que aparecían en los periódicos y juntarlas en una sola revista. Gaines fue coeditor de All-American Publications, empresa que lanzó a superhéroes como La Mujer Maravilla o Linterna Verde.

   Esta empresa se convirtió más tarde en Educational Comics y sobrevive hasta nuestros días como EC Comics, famosa por sus historietas de horror y ciencia ficción.

   Para mediados de 1930 ya existía en Nueva York un gran número de editoras que publicaban cómics, principalmente sobre superhéroes que combatían el mal, creados, dibujados y escritos en su mayoría por inmigrantes judíos. Jerry Siegel y Joe (Joseph) Shuster crearon a Superman, Joe Simon y Jack Kirby (Jacob Kurtzberg) inventaron al Capitán América, Bob Kane (Robert Kahn) y Bill Finger a Batman, mientras que Kirby y Stan Lee (Stanley Martin Lieber) crearon una cantidad impresionante de superhéroes como El Hombre Araña, Hulk, los Cuatro Fantásticos, Ironman,

X-Men, Thor, etcétera. Hoy en día podemos ver cameos de Stan Lee en casi todas las películas protagonizadas por superhéroes de la franquicia Marvel.

   En tiempos de un fuerte antisemitismo, en que en Estados Unidos los diarios y revistas no publicaban artículos o ilustraciones hechos por judíos, la industria del cómic ofreció a estos inmigrantes una gran fuente de trabajo para la que no requerían una preparación académica y un medio para expresarse libremente. Lo que los libros y las películas tenían en común es que eran medios “no-respetables” que eran denigrados por las altas esferas y, por ende, ofrecían a los judíos una libertad que no encontraban en medios “más respetables”.

   En su libro Disfrazados como Clark Kent: Judíos, comics y la creación del superhéroe, Danny Fingeroth, explica que hubo varios factores que impulsaron a los judíos a ser prominentes en los medios de contar historias (comics, cine, televisión, libros,) tiene qué ver, dice Fingeroth, con la antigua tradición judía de contar cuentos, con el análisis talmúdico de las historias y con la condición de inmigrantes y la sensación de no-pertenencia.

   Superman de Shuster y Siegel, el primer gran superhéroe, fue lanzado en 1938 por M.C. Gaines.  El origen de Superman es que Kal-El (nombre que puede ser interpretado como “La voz de D-s”) es lanzado en una nave interestelar para evitar su aniquilamiento. El niño es encontrado y adoptado por una familia de otro mundo que lo educa como propio. Cualquier similitud con la historia de Moisés y la canasta No es coincidencia, Shuster y Siegel tuvieron una educación judía.

   Mucho se ha discutido respecto a Superman y si éste y los subsecuentes superhéroes nacieron de una necesidad judía de triunfar sobre una Alemania nazi a la que no podían derrotar en el mundo real. En los cuarenta hubo varios cómics en los que Superman peleaba contra Hitler y los nazis.

Otra discusión sobre la prominencia judía en los cómics de superhéroes se centra en la influencia de la leyenda hebrea del siglo XVI del Golem, un superhéroe creado por el rabino de Praga para combatir a los enemigos de los judíos y salvar a la civilización de la maldad.

   Otro concepto muy judío que siempre está presente en los superhéroes es el de la doble identidad. Los judíos, que hablaban idish en casa e inglés en la calle, que se comportaban diferente en público y en privado, que se operaban la nariz y se cambiaban los nombres, se identificaban con los superhéroes que tenían que adoptar una identidad secreta para mantener a salvo a sus seres vivos y poder llevar una vida “normal”.

    La revista cómica MAD fue también creada por judíos, de hecho, uno de sus fundadores fue William Gaines (hijo de M.C. Gaines) y siempre estuvo plagada de temas judíos. La primera historia de la primera revista se trata de dos ladrones judíos se titula Ganefs (“ladrones” en idish).

   Otro famosísimo judío en el medio de los cómics fue Will Eisner, considerado por muchos como el padre de la novela gráfica. Eisner tuvo un gran éxito en los cómics con su personaje “The Spirit” y más tarde escribió cómics y novelas gráficas con temas abiertamente judíos.