La tarde del domingo 3 de diciembre se llevó a cabo uno de los conciertos más esperados de la segunda mitad del año en Comunidad Bet El. Así, se presentaron los Argentenors, cuatro tenores argentinos que se dedican a la jazanut (canto litúrgico), pero también interpretan distintos géneros musicales, dan conciertos, dirigen coros, producen espectáculos, son educadores, ganan premios y se presentan en varios países, entre otras tantas actividades.

Tal vez muchos esperaban ver a unos jazanim tradicionales de sinagoga con sus batas blancas, pero en su lugar aparecieron los Argentenors vestidos elegantemente de negro y cargados de una energía muy especial que reflejaron a cada momento en el escenario, se trataba ni más ni menos que del cuarteto integrado por los jazanim Gastón Bogomolni de Miami, Pablo Duek de Los Ángeles, Ari Litvak de México y Elías Rosemberg de Boston, bajo la dirección del experimentado músico David Sparr de Brookline y músicos invitados, todos con una amplia trayectoria musical y giras de por medio como cantantes, músicos y buenos amigos.

Los Argentenors abrieron el concierto con la canción “No llores por mí Argentina”, tierra que todos ellos dejaron hace años, para encontrar en cada una de las comunidades a las que sirven, su nuevo hogar, y hacer de la música una herramienta para transmitir el judaísmo, su cultura, tradiciones, alegrías y también pesares.

Cada uno con su propio estilo y los cuatro juntos, ofrecieron un amplio, emotivo y ameno repertorio de canciones en hebreo, español, inglés, idish, ladino, que nos remitieron a nuestras raíces judías, askenazis, sefaradíes, árabes y latinas.

Gastón Bogomolni, el jazán de la Comunidad Beth Torá Benny Rock Campus de Miami, se encargó de buena parte del humor del concierto, cantando en idish, inglés, hebreo, bailando e interpretando una parodia del tango “Adiós muchachos” de Gardel, o cantando canciones litúrgicas con ritmos latinos como producto de su talento e ingenio.

El jazán Pablo Duek del Templo Etz Chaim de California, nos sorprendió con su interpretación de tangos, uno del gran Astor Piazolla, canciones en hebreo y especialmente su facilidad para sumar su voz a la del jazán Ari Litvak e interpretar la canción en ladino del folklor popular sefaradí “Abraham Avinu” que el público coreó y aplaudió. También nos llevó a un viaje por el tiempo al interpretar “A-Ba-Ni-Bi”, la canción que ganó el Festival de la Canción de Eurovisión 1978 representando a Israel, además de otras melodías en calidad de solista en hebreo, ladino e inglés.

La alegría y el asombro por estas grandes voces continuó con otras bellas interpretaciones y una en especial del tango en idish “Main idishe meidele” de hace 90 años, a cargo de la magnífica voz del jazán Elías Rosemberg del Templo Emanuel en Newton, Massachusetts, el cual expresó su agradecimiento por la hospitalidad y las atenciones recibidas en México.

El ambiente del concierto fue en aumento cuando el jazán Ari Litvak de Comunidad Bet El, expresó su orgullo por vivir desde hace15 años en México y al más puro estilo del buen mariachi, interpretó “Voz de la guitarra mía”, “Soy puro mexicano”, “Cielito lindo”, entre otras canciones en hebreo, idish, inglés, ladino, italiano, lo que provocó los aplausos y el reconocimiento del público.

El repertorio estuvo variado, pero las canciones que más emocionaron a los asistentes fueron, sin duda, “Por ti seré”, “O sole mío” “Adon Olam”, un popurrí del “Violinista en el tejado” y “Granada”, esta última la cantaron los cuatro con un sombrero de charro que les regalaron, además de la canción “Avinu Shevashamaym”, acompañados por el coro Shiratí de Bet El.

Momentos emotivos y de humor hubo varios, pero el que arrancó grandes carcajadas del público fue un sketch acerca de una audición para jazanim en el que los tenores actuaron distintos tipos chuscos de cantores que deseaban ser elegidos para cantar en una sinagoga.

“Estamos muy felices de estar aquí”, agradecieron los “Jazantenors” varias veces y en especial a Comunidad Bet El y al jazán Ari Litvak por la organización del concierto, mientras el público pedía otra y otra canción, deseoso de seguir escuchando esas voces que por una tarde les ofrecieron su talento y gratos recuerdos de identidad judía y unión comunitaria.

Al finalizar el concierto se escuchaban comentaros entre los asistentes “el de los Argentenors, fue uno de los mejores conciertos en Comunidad Bet El”.