Con respeto, dolor y tristeza, pero también con un compromiso enorme que abarca a las pasadas presentes y futuras generaciones de recordar a las víctimas de la Shoá, nos reunimos el 1 de mayo en un acto intercomunitario en la Comunidad Maguen David para la conmemoración de Yom Hashoá.

Parte de los mensajes consistieron en recordar a aquellos que sobrevivieron a tan dura prueba y con ello vencieron a un régimen de odio y sangre. También pudimos recordar, si acaso lo hemos olvidado, que las víctimas no fueron solo un número global: 6 millones de personas, sino que cada una tenía una vida que le fue truncada. Cada una de esas vidas tocaba otras vidas, otros sueños y deseos que fueron segados, arrancados de raíz. Muchas de esas personas masacradas por el odio nazi, no tienen hoy un referente, algún familiar que las recuerde y diga un kadish por ellas, pues también sus familias fueron exterminadas.

Siempre reconoceremos el gran ejemplo de los sobrevivientes que nos han legado el compromiso de seguir adelante; hoy podemos junto con ellos, recordar y rezar un kadish a la bendita memoria de todos los que perecieron en esa horrible noche de la historia, al tiempo que nos comprometernos a no olvidar y jamás permitir que algo similar le ocurra a nuestro pueblo ni a ningún otro.

Autor: Enrique Rivera.