La última carta de una madre a su hijo

¡Vive!, ¡vive!, ¡vive!, fueron las últimas palabras que una madre, en la antesala de la muerte, le escribió a su hijo. Así lo narra la película francesa The Last Letter, segunda del ciclo de cine sobre la Shoá que se presentó el domingo 12 de mayo en Comunidad Bet El.

 

 

 

En la cinta, dirigida por Frederick Wiseman, la protagonista Anna Semionovna es una doctora judía rusa que vive en una pequeña ciudad en Ucrania que los alemanes capturaron. Ella escribe una última carta a su hijo que está a salvo detrás de las líneas del frente y le ruega que a pesar de las circunstancias luche siempre y ¡viva!

Esta amorosa madre sabe que en pocos días ella, entre los demás judíos, será eliminada por los alemanes. La carta relata algunos de los principales eventos en su vida: la relación con su hijo, su amor por él, su vida estudiantil en París, su matrimonio fallido. También describe la crueldad y el horror de la ocupación nazi, la renuencia de muchos a admitir lo que está sucediendo, la colaboración con los nazis de algunos prisioneros, la indiferencia y la codicia de varios de sus vecinos ucranianos y rusos, la ayuda y preocupación de los demás y lo que la lleva hacia la comprensión gradual de que su herencia judía es más importante para ella que su nacionalidad rusa y sus creencias comunistas.

Antes de la exhibición, el Jazán Emérito Leibele Jinich, explicó cómo llegó a sus manos esta película basada en una novela del escritor judeoruso Vasili Grossman, y al finalizar la película, ante el silencio que había en el salón, concluyó “el silencio es lo más elocuente en estos momentos. Ojalá que no haya más madres que tengan que escribir una última carta a sus hijos”. Luego recordó los recientes ataques antisemitas que han ocurrido en Estados Unidos y otras partes del mundo en los que han muerto judíos, víctimas del odio y el fanatismo.